La respuesta corta
En Lima, “una página web” abarca desde una suscripción mensual accesible para mantener tu presencia en Google sin sitio propio, hasta un sitio a medida que recibe reservas, pedidos o matrículas. Lo que mueve el precio no es el tamaño sino cuánto necesitas que la página trabaje: mientras más funciones (reservas, pagos, multi-idioma), más desarrollo real detrás. El precio exacto de tu caso se cotiza por alcance y se cierra por escrito antes de empezar.
Por qué hay tanta diferencia de precio
El mismo "quiero una página web" puede significar tres cosas muy distintas: (1) que te encuentren en Google, (2) una página de presentación, o (3) un sitio que opera tu negocio —reservas, pagos, carta editable, dos idiomas—. Cada nivel suma trabajo real, y por eso suma precio. Desconfía de la agencia que te da un número antes de preguntar qué quieres que la página haga; y desconfía igual del "todo por $220" que termina siendo una plantilla genérica que nadie mantiene.
Qué deberías preguntar antes de pagar
¿Es a medida o una plantilla? Una plantilla se ve como mil sitios más. ¿Quién la mantiene después? Un sitio sin mantenimiento envejece en meses. ¿Puedo actualizar contenidos yo mismo? Si cada cambio de horario cuesta, pagarás para siempre. ¿Pasa los Core Web Vitals de Google? La velocidad es ranking y son ventas. ¿Está el precio cerrado por escrito? No debería haber sorpresas en la factura.